Desde la precampaña afloraron las diferencias entre Enrique Martínez y los Moreira

Escribe: Adrián Garza Pérez,

Secretos de Familia (capítulo XII).-

moreira Enrique Martínez y Martínez, gobernador coahuilense, usa su habilidad y su bagaje, inventando una pasarela por la candidatura a la gubernatura (claro está, que iluso soy; el partido, PRI, la instaura y se inscriben cinco, de manera voluntaria).

¿Cuáles son, se acuerda usted, lector; esos cinco suspirantes anotados? Es la historia política de Coahuila, esa que explica con claridad lo que hoy acontece, conviene no olvidar detalles. Los Secretos de Familia, y de familias, son otra cosa, esos los recuerdo yo, me los explican algunos a quienes les creo; y se los escribo en esta Saga, a manera de novela, para que no calen… tanto.

Javier Guerrero García, deja la Secretaría de Finanzas y “es inscrito en la placeada interna”. El profe se inquieta, otra vez, el gordo se ríe; de nuevo un Jet con la leyenda verde: “tú firma si gobierna”, surca los aires, y su sola presencia en pistas y patios del aeropuerto, inquietan a los espectadores. El Magistrado Federal, “Fuentes”, busca afanoso la llave del candado que exige, extra constitucionalmente, un cargo de elección para ser candidato. No lo logra.

La inercia nacional del “no al mal ejemplo”, evita el efecto cerrajería (pero miren lo que son las cosas, años después, los hermanos Moreira si rompen candados y formas y abren la caja de pandora del PRI, violando historia y malos ejemplos, y se heredan el poder) ¡Faltó persistencia a unos o sobró cinismo a otros!

Humberto Moreira Valdés, joven con meteórica carrera para un propósito así (saltando jerarquías y brincando escalafones); es el candidato del PRI a la gubernatura de Coahuila. Luego de un proceso interno de selección, que lo “legitima”. Deja en la carrera a varios; deja en la desilusión a su hacedor, y el curador (cual cuadro dañado), Enrique Martínez y Martínez.

Ahora que se sabe tanto de la deuda, de los delitos que se supone cometió, de su delirio de poder y de su ansia de tener, se reclama al padrino (EMM). Desde la precampaña, las diferencias afloraron o la estrategia del deslinde, funcionó ¡Enrique ya no controlaba a los hermanos Moreira; ellos, galopaban al poder!

CONTINUARÁ…

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