Hank Aaron… Rey del jonrón

Aquellos Tiempos.-

Escribe: Miguel Angel Genis.-

hank1Los récords se establecen para romperse. Es la ley de la vida. Algunos parecen imbatibles y duran por décadas, hasta que de repente aparece el súper astro que como por arte de magia acaba con la leyenda de lo que parece inalcanzable.
Una de las marcas que parecía intocable y eterna era la que impuso el más grandioso y explosivo bateador que ha existido, el fabuloso Babe Ruth, bujía de los Yanquis de Nueva York, quien conectó 714 cuadrangulares durante su brillante carrera en la que también destacó como eficaz serpentinero con los Medias Rojas de Boston antes de convertirse en el terror de los lanzadores de las ligas mayores.
Para superar un récord de la magnitud del establecido por Babe Ruth, además de habilidad y potencia, se requería de coraje y determinación, así como de otros atributos que el grandioso jugador de los Bravos de Milwakee y de Atlanta Hank Aaron, tuvo de sobra. El luchó tenazmente contra la adversidad por el color de su piel y supo imponerse totalmente.
Aron nació el 5 de febrero de 1934 en Mobile, Alabama.. Bateaba y lanzaba del lado derecho y durante 23 temporadas fue una estrella indiscutible en el jardín derecho de los Bravos y un peligroso bateador que decidía los partidos con sus tremendos y famosos cuadrangulares.
Su nombre es sinónimo de jonrón. En 1974 rompió el récord de 714 cuadrangulares de Babe Ruth que se había conservado intocable por treinta y nueve años y estableció el suyo propio de 755 palos de vuelta entera que seguramente durará por varias décadas, pues de momento no se vislumbra ningún jugador que amenace acercarse siquiera a los 700 jonrones antes de su retiro.
Nada extraño será que el récord de Aaron dure más de las casi cuatro décadas que permaneció vigente el de Babe Ruth, pues cada vez es más difícil para un toletero mantener el ritmo de producción de cuadrangulares como lo hizo el astro sepia de los Bravos de Atlanta.
Los fanáticos de Aaron saben que tarde o temprano el récord no solo será amenazado sino que tal vez sea superado por un nuevo rey del cuadrangular que tal vez ya esté en las ligas menores en este momento o quizá apenas se inicia en las ligas infantiles de alguna parte del mundo. O muy posiblemente ni siquiera ha nacido.
Henry Aaron necesitó 23 temporadas para imponer nueva marca de cuadrangulares, jugó 3 mil 298 partidos, fue al bat 12 mil 364 veces, impulsó 2 mil 174 carreras, conectó 3 mil 771 imparables, entre ellos 624 dobles, 98 triples y 755 jonrones. Además produjo 2 mil 297 carreras y alcanzó un porcentaje global de por vida de 305.
Conectó más inatrapables que Stan Musial (3.630) y que Tris Speaker (3,515), Solamente el inmenso Ty Cobb con sus 4191 imparables lo supera en este renglón. Pero no hay que olvidar que el “Durazno de Georgia” obtuvo 12 veces el título de bateo de todos los tiempos con .367 puntos. Sin embargo, el Gran Cobb solo conectó 117 cuadrangulares en sus 24 años dentro de la Gran Carpa. Por supuesto, muy lejos de los 755 de Aaron.
Romper una marca deportiva, indudablemente constituye una gran hazaña. Hay quienes queriendo restar brillantes a lo hecho por Hank Aaron, aducen que jugó casi 800 partidos más que Babe Ruth y tuvo alrededor de 4 mil turnos al bat más que el “Bambino”. Sin embargo, lo cierto es que el récord del Babe fue superado y nada no nadie puede cambiar la realidad.
La figura del formidable Babe Ruth no se vio afectada por la caída de su récord, por el contrario, su recuerdo cobró nuevos brillos ante la hazaña de Aaron. El beisbol tiene dos reyes del jonrón: uno blanco y otro negro, los dos tienen un lugar preferente en el Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York y para deleite de los turistas que visitan el Recinto Sagrado de los Inmortales, un aparato de televisión, pasa permanentemente el momento en que Hank Aaron conectó el cuadrangular que rompió el récord impuesto por Ruth, casi cuatro décadas antes de la nueva hazaña.
Al siguiente día que Aaron botó la pelota sobre la barda para su cuadrangular número 715 e imponer nueva marca, depositó un ramillete de flores sobre la tumba de Abraham Lincoln y dio las gracias al gran Jackie Robinson. Al primero por haber abolido la esclavitud en la Unión Americana y al segundo por abrir las puertas de las grandes ligas a los jugadores de color. De no haber sucedido ambos acontecimientos. Aaron nunca habría impuesto una nueva marca de cuadrangulares en las ligas mayores.
Los fanáticos de AQUELLOS TIEMPOS tuvieron que aceptar los hechos y reconocer a Aaron como el nuevo Rey del jonrón, hubo resistencia de muchos aficionados, porque el nuevo tumba bardas era de color sepia, sin embargo, se impuso la realidad y en la actualidad nadie discute la enorme calidad del callado pelotero de Mobile, Alabama, que es considerado como el más grande atleta que ha dado esa progresista ciudad del sur de la Unión Americana.
A favor de Aaron hay que destacar que en la época en que rompió el récord de Ruth, las bardas de los parques se alejaron algunos pasos a los de la época de Ruth. El juego se volvió más cansado por los viajes largos, con encuentros casi diarios y con luz artificial. Además, los lanzadores han desarrollado mejores técnicas y todos los managers recurren a sus excelentes serpentineros de relevo que con sus poderosos brazos detienen la ofensiva contraria por dos o tres entradas finales para salvar su partido, cosa que casi no sucedía en los los años de la primera mitad del siglo pasado.

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