NEGRAS NOTICIAS DEL CARBÓN

 

BAILE Y COCHINO.-

Escribe: Horacio Cárdenas Zardoni.-

¿A dónde va la industria del carbón?, salvo el auge que está viviendo en China y en otros países que tienen amplias reservas del mineral y escasez de otros combustibles primarios, el negocio va a la extinción irremediable

carbon

A principios de este 2016 comentamos en este mismo generoso espacio que la administración del presidente Barak Obama estaba enviando un mensaje de fuertes implicaciones no solamente para la industria energética de los Estados Unidos, sino para la de todo el mundo: el gobierno norteamericano ya no otorgaría concesiones para la explotación de carbón mineral en tierras federales, y las que se fueran venciendo, ya no las renovaría. El golpe era seco para la industria carbonera, no obstante su importancia incuestionable como aportadora de combustible primario para la generación de energía eléctrica, aproximadamente el 60% de la que se usa en el vecino país proviene de la quema de carbón, el gobierno le estaba cerrando las puertas al crecimiento del sector, y como sabemos de las economías capitalistas, lo que no crece es que decrece, algo que definitivamente no agradó a los empresarios del carbón, aunque por otro lado dio el norte de por donde se espera que crezca la industria energética: el gas y el petróleo, además de las energías renovables, con su todavía escasa pero creciente participación.

A la vuelta de un par de meses el gobierno de Barak Obama había recibido tales presiones de la todavía importante industria del carbón, que tuvo que echar para atrás la decisión ejecutiva, lo cual no significa que las condiciones regresaran a su situación previa, el golpe había sido dado y allí se quedaba.

De este lado de la frontera el sector carbonero estaba en esos momentos en plena reorganización, la Comisión Federal de Electricidad anunciaba que dejaría de comprar el mineral conforme al esquema seguido durante varios años. En un movimiento del que todavía no se termina de asentar el polvo, se dejarían de comprar embarques de carbón sancionados por PRODEMI para usar otro esquema con el que declaradamente se pretende eliminar el intermediarismo, por más que fuera de estado, para comprar directamente a los productores, con lo que el costo que la empresa paga por el insumo baja en una proporción significativa. Esto no tiene que ver, en apariencia, con que la CFE continúe o haya descontinuado con su proyecto de reconvertir las plantas carboeléctricas del municipio de Nava a ciclo combinado, algo que se ha venido manejando como tendencia mundial, y a la que México se ha sumado un tanto inercialmente. Sobre las repercusiones de la disolución de PRODEMI y la nueva relación de los productores con la Comisión, todavía hay muchos elementos obscuros para la opinión pública, la que normalmente está al margen de los datos impactantes del volumen de negocios que maneja esta industria en el estado de Coahuila.

La situación de la industria del carbón en muchas partes del mundo aparece como crítica, muchas empresas en los Estados Unidos, Europa y Australia, han ido a la quiebra, y las que permanecen han reducido sustancialmente el volumen de sus operaciones para regocijo de los ecologistas que han hecho del carbón mineral uno de sus enemigos favoritos, y la situación no hace más que empeorar para el otrora próspero negocio que durante siglos permitió la subsistencia de la población y el desarrollo industrial de la humanidad, la que ahora por razones más económicas que ecológicas, toma la decisión de abandonar el negro carbón por el supuestamente más benévolo y menos dañino gas.

Hace pocos días el sector financiero estadounidense dio un nuevo golpe a la industria del carbón, uno del cual difícilmente logrará recuperarse: JP Morgan Chase dio a conocer su decisión de que a partir de la fecha, dejará de financiar nuevos proyectos para la construcción de plantas carboeléctricas en los Estados Unidos, o para el caso, en cualquier parte del mundo, este comunicado que desde nuestro punto de vista tiene lo suyo de mal intencionado, sigue similares de Bank of America, Citigroup y Morgan Stanley, en que informan su decisión de distanciarse de la industria del carbón. Decimos que nos parece malintencionado porque ¿a quién le interesa algo tan particular como los proyectos de nuevas plantas de generación de electricidad a base de carbón?, como si hubiera cientos de empresas haciendo fila para pedir prestadas algunas decenas de millones de dólares para construirlas, es como aquel letrero en una colonia de Saltillo que le anunciaba a todo el que pasaba “este terreno no se vende”, en fin, que los bancos de forma individual o como conjunto decidieron darle la puntilla a los carboneros, humillándolos de pasada; después de lo de Obama, aunque se haya echado para atrás, por más que hubiera interesados en pedir una concesión para explotar carbón mineral en terrenos federales, ¿con qué dinero podría emprender el proyecto si no hay banco que le quiera prestar?

Ahora que independientemente del maltrato y la mala fama, si los bancos declararon que con el carbón no quieren nada, es porque no le ven ninguna perspectiva de negocio, ni seguro como lo fue alguna vez, pero ni siquiera como uno que valga la pena para correr el riesgo mínimo de un préstamo bancario, o como lo puso Chiza Vitta, un analista de Standard & Poor citado por el New York Times: siempre ha y períodos de altas y bajas, pero lo que está pasando con el carbón es para abajo y es permanente.

Las malas noticias en torno al carbón se tornan pésimas, en julio del año pasado Bloomberg comentó entre jocosa y amargamente que la empresa carbonera Isaac Plains en Australia, con un valor de 624 millones de dólares, había sido vendida en dólar… si la querían. En agosto de 2015, Alpha Natural Resources, valuada en 7.3 billones solicitó la protección de la justicia por quiebra, y por estos días, la mayor carbonera del mundo con capital privado Peabody Energy, estará siguiendo sus pasos, si es que no ocurrió ya, sus intentos de vender algunas de sus minas en Colorado y Nuevo México para hacerse de algo de dinero, resultaron infructuosos.

¿A dónde va la industria del carbón?, salvo el auge que está viviendo en China y en otros países que tienen amplias reservas del mineral y escasez de otros combustibles primarios, el negocio va a la extinción irremediable, los ejemplos que le hemos dado arriba son muestra más que clara de la tendencia que parece no tener reversa. Ahora cabe preguntarse ¿Cuál es el futuro del carbón en Coahuila?, sí, seguirá siendo necesario para la producción de acero, suponiendo que logre AHMSA sobreponerse al dumping chino, pero cuando la CFE se decida a modernizar sus plantas, algo que no ha hecho por falta de dinero, la Región Carbonífera estará acabada… a menos que alguien traiga un proyecto económico sólido bajo la manga, y de ese alguien no hemos oído hablar todavía.

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