LA MARIPOSA QUE PICABA COMO ABEJA

Noticias de la Aldea.-

Escribe: Fidencio Treviño Maldonado.-

mohamed

Tal vez tuvo la suerte de nacer, crecer y ver terminada la época del romanticismo del boxeo mundial, considerado el “más grande” aunque las opiniones están vertidas sobre otros boxeadores como el campeón pesado invicto, Rocky Marciano, el bombardero café, Joe Luis y el piernas de alambre del peso medio, Sugar Ray Robinson.

Se consideran sólo  tres de los grandes que descargaban sus puños con fuerza en la huida, al salir tirando golpes como se le nombra en argot boxístico, es decir algo imposible ir “reculando” y soltar el golpe demoledor, primero fue Sugar Ray Robinson, también lo hacía, el cubano mexicano, José “Mantequilla” Nápoles y el que revoloteaba como mariposa y picaba como abeja, Cassius Clay, “Muhammad Alí”, los tres grandes, inconmensurables y verdaderos campeones mundiales en sus versiones.

Alí marca el referente, del antes y después en el ring. La añoranza de los  verdaderos  gladiadores que subían a dar espectáculo y enseñar su filigrana al público a los que pagaban su boleto. El que le robaran una bicicleta en su niñez y su obsesión por recuperarla a como diera lugar, fue el inicio de entablar peleas en este niño de color,  apenas  a sus 12 años.

El Box marco desde su juventud el destino de Cassius Clay, campeón olímpico en Roma 1960, medalla olímpica que como protesta contra el racismo, él la arroja a las agua de Ohio, esto por el maltrato que se les daba a los de su raza.

Alí  debuta como profesional en ese mismo año, inclusive en 1962 aparece en una escena de la película ” Réquiem para un luchador” interpretada por Antony Queen y, desde entonces con el nombre aun de Cassius Clay ya demostraba su estilo ortodoxo e innovador, a los 22 años en 1964 es por primera vez de las tres ocasiones que fue, campeón mundial de los pesos pesados. Su historia se puede resumir de mil maneras y va desde un tipo hablador, parlachín,  fanfarrón, simpático, humano, ingenioso e innovador en el box y aun así, sentimental.

Su niñez como la de millones de su color fue dura y criado en el arroyo de los getos arrabaleros de Louisville, en donde sólo existían dos opciones, sobresalir en algún deporte, o gambetear el hambre en las callejuelas en pandillas para terminar tirado en el arroyo en un charco de sangre o algo mejor, en la cárcel, Alí escogió el deporte y desde niño, adolescente y ya joven fue una magia en los cuadriláteros  que pisaba, la escuela estaba más distante que la comida para los niños de color.

El boxeador que volaba  como mariposa, no sólo pica, tumba y apacigua con su aguijón de abeja o avispa, sino que pasa a ser un icono de la libertad y el respeto a la vida y en 1967 es encarcelado por negarse a enlistarse para ir a pelear a la inútil guerra contra Vietnam (como él le llamó) a petición de su abogado que le dice que –no asista ante el Gran Jurado—, Muhammad los enfrenta y les hace el reclamo, lo que le vale más aun ir a prisión, de la que  sale en 1970 esto, ante muchas polémicas por ser de color, por negarse a ir al frente y por el cambio de nombre, al abrazar la religión Musulmana.

En 1970 conquista otra vez el campeonato mundial de pesos completos, mostrando un juego de piernas, cintura, cabeza y brazos, sorprendente, podía flotar y trotar durante diez o más rounds, entrar y al ir saliendo golpear. Un cronista de box de esa época de nombre Mc. Gullet  al hacer referencia sobre sus movimientos dijo: “Este hombre pudo ser el mejor esgrimista del mundo, un mosquetero que jamás sería tocado”.

Muhammad Ali, más allá de haber conquistado tres veces el campeonato de pesos pesados y tener cientos de peleas ganadas y pocas perdidas, fue un luchador social, un conquistador de masas, recorrió países y continentes como boxeador y a la vez embajador del mundo, seguido por millones de personas que lo comparaban con Rosa Parks, aquella valiente mujer que en 1955 rompió con reglas de segregación racistas que los americanos tenían (en algunos lugares aún persiste). Muhammad Alí tal vez para muchos no fue o ha sido el boxeador más grande, como en el béisbol, se podrá decir de Babe Ruth o en el Fut Soccer, de Pelé o M. Jordán en el Basket de que ellos en cada deporte fueron los más grandes, peros sus hazañas , proezas y sus cualidades con defectos y aciertos son los que marcan el antes y después y, el hombre que volaba como mariposa en el cuadrilátero y picaba como abeja con sus Jab, será en el deporte de las orejas de coliflor recordado no sólo por eso, sino porque rompió con el dogma del imperialismo, con las reglas de las mafias del box, con las barreras de la segregación racista y utilizó este deporte para llevar mensajes de esperanza a países y gente pobre y enferma en el mundo, lo que le valió sin duda un reconocimiento en todos los deportes, no sólo en el box. Lo que sin duda es que ha muerto una leyenda, aquel que volaba y se movía como una mariposa, pero picaba como una abeja.

Sugerencias y comentarios; kinotre@hotmail.com

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