Independiente, independiente, lo que se dice independiente… ¡pues no!

Armando Guadiana Tijerina, ya está comenzando a entrar en razón, y que no es lo mismo irse por el camino de cabras que es la candidatura independiente al gobierno de Coahuila, que transitar por la carretera asfaltada, libre o de cuota, trepado en el carro de un partido político. ¿Y qué mejor partido político que precisamente el que encabeza Andrés Manuel?

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Baile y Cochino.-

Por Horacio Cárdenas

De aquí a un par de siglos, y si todavía queda espacio, algún gobernador del Estado propondrá a la Legislatura de ese entonces, que se inscriba con letras doradas en los muros del edificio del Congreso la célebre frase de Armando Guadiana Tijerina “honrao, honrao… lo que se dice honrao, pues no”. Ni que decir que en aquel remoto futuro habrá la consabida polémica, luego de la cual el partido mayoritario “mayoriteará” la moción que les encargara el Ejecutivo, imponiéndose sobre razones, objeciones y decencias, esa que para todos los efectos, podría convertirse, de hecho ya lo está haciendo, en filosofía política de no pocos servidores públicos.

Dice una antigua maldición china “que vivas tiempos interesantes”, y estos que nos ha tocado presenciar, tratándose de política nacional y comarcana, son interesantes como pocos. Así como hace un par de décadas nos sorprendimos con la simbólica caída del Muro de Berlín, y todo lo que trajo consigo en la reconfiguración del sistema de fuerzas políticas y económicas en el mundo, así nos tocó atestiguar el resquebrajamiento del sistema político mexicano basado en un partido monolítico, el PRI, echado vergonzosamente de Los Pinos, todo para, doble sorpresa, que regresara por sus fueros luego de dos sexenios en que no se pudo consolidar una alternancia razonablemente digna.

Lo que son las cosas, los hechos interesantes no escasean, tan solo el año pasado presenciamos el triunfo del primer candidato independiente en una elección de gobernador, lo que se especula que podría ser el principio del fin del sistema de partidos en México, por lo demás, despreciados y en opinión de la gran mayoría de los mexicanos, corruptos, alejados de los intereses populares, ineficientes, ridículos y mentirosos, solo refiriéndonos a la nata, que hay mucho, muchísimo de fondo.

Sucede que con la llegada de “El Bronco” a gobernar el vecino estado de Nuevo León, más de un inquieto político, de esos que se sienten por encima no solo de quienes merecen ser gobernados, sino de cualquiera y todas las estructuras políticas y sociales que tradicionalmente se han encargado de la chamba de encumbrarlos, cree que hay posibilidades reales de hacerse de la joya del poder público en México, la mismísima presidencia de la República, solo por su cara bonita y su buen rollo, sin tener que deberle nada a nadie. ¿Y sabe una cosa?, a lo mejor se les hace.

Entre los presuntos, ¿o será presuntuosos? presidenciales destacan tres, el primero por orden de antigüedad, porque ha andado tras ella desde hace unos diez años, si no es que más, es Jorge Castañeda Goodman, este cuate de alguna manera se le metió a Vicente Fox, quien lo hizo secretario de Relaciones Exteriores, de donde saltó como tapón de sidra porque la chamba se le hacía poca cosa, y pues desde entonces “ha trabajado” por su candidatura para la presidencia, incluyendo en esos trabajos el llevar el caso hasta los foros internacionales más prestigiados para exponer su caso y lo malo que es el sistema político mexicano que no lo deja llegar por sus propios méritos a Los Pinos.

Otro que quiere es Pedro Ferriz de Con, canijillo y coscolino él, que de tanto criticar a los políticos desde atrás de un micrófono, se siente con los tamaños para él mismo ser político, sí, nada más que es como aquel padrecito que quería comenzar de obispo, Ferriz no quiere hacer carrera política, quiere llegar sentarse en la silla grande, igual, por bueno, bonito y barato. La tercia de reyezuelos se completa con El Bronco, este el único con experiencia de lo que implica y como se hace.

Alguien dirá que estaríamos, estarían mejor con López Obrador, quien pese a sus desplantes mesiánicos tropicales de mandar al Diablo las instituciones, sabe que para querer llegar a presidente, es trepado en una estructura partidista, misma que él ha armado desde cero, y con la que según algunas encuestas, es el mejor posicionado para ahora sí dar el campanazo en la elección de julio del 2018.

Por lo pronto ya se dice por allí que el dos veces honrao Armando Guadiana Tijerina, ya está comenzando a entrar en razón, y que no es lo mismo irse por el camino de cabras que es la candidatura independiente al gobierno de Coahuila, que transitar por la carretera asfaltada, libre o de cuota, trepado en el carro de un partido político. ¿Y qué mejor partido político que precisamente el que encabeza Andrés Manuel?, aunque por supuesto hay otros… otros muchos… otros demasiados, pero esa es otra historia.

No hay que hacerse los ingenuos, en este país y en este estado, la candidatura a un puesto de elección popular es una relación de conveniencia, una que lo mismo tiene sus arrumacos amorosos que sus puñaladas traperas que los peritos identifican como producto de un crimen pasional.

Salvo en el Partido Acción Nacional, donde el pedigrí, los años de militancia, la afiliación a grupos y corporaciones no necesariamente políticas cuenta, y cuenta mucho, el resto de los partidos, de PRI para arriba y para abajo, están a la caza de quien pueda servirles de candidato.

No estamos diciendo que entre sus filas no haya gente con ganas, con la camiseta bien puesta y dispuestos a todo, por candidato que sirva hay que entender una y una sola cosa: que pueda ganar una elección. Es por esto que se han dado todas las alianzas que, si fuera por otra razón resultarían incomprensibles, entre partidos políticos irreconciliables, es por eso que gente que siempre militó en un partido, le da la espalda cuando otro le hace ojitos ofreciéndole la candidatura que los suyos no, y así por el estilo.

Armando Guadiana Tijerina, y para el caso también Noé Garza, durante décadas demostraron fidelidad al Partido Revolucionario Institucional, pero al no darles su lugar, o bueno, el lugar que creen que se merecen, decidieron experimentar por fuera y por la libre, habiéndose  a estas alturas dado cuenta de que… afuera hace mucho frío, y recordando lo que decía El Tlacuache Garizurieta, en política ni un paso ni un peso propios.

Ante estas circunstancias, y para devolverle algo, un mínimo de coherencia que la política debe o debería de tener, independientemente de que todo grillo se siente la proverbial monedita de oro remojada en almibar de peritas en dulce, el que quiera ser candidato y luego gobernante, que tenga el desplante de humildad de afiliarse a un partido, le sirve para demostrar que alguna ideología trae en el buche y no solamente es puro ego inflado de aire caliente.

Tratándose de Guadiana, no le vendría mal algo de plataforma política, aunque solo sea para no pasar a la historia por lo de honrao honrao…

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