Barriendo pobres

La Quimera de Pep.-

Escribe: José Luis Cuevas.-

pobres

 

Parece que quienes se vislumbran como protagonistas en las olimpiadas presidenciales del año 2018 comienzan ya a sentir el tiempo encima y redoblan esfuerzos en la búsqueda de alcanzar el podio.

En este ímpetu competitivo la administración federal dio dos golpes, que si bien no fueron certeros, cuando menos se llevaron los reflectores por la hilaridad que fueron capaces de despertar: la petición de perdón solicitada por EPN, así como las modificaciones que hizo INEGI en las maneras de medir la captación del ingreso y por consecuencia la pobreza.

En lo referente al titular del Ejecutivo y sus disculpas se puede ahondar mucho pero se resume en que lo hecho, hecho está; y recurriendo a la gentileza de la sabiduría popular viene a colación que ‘el que se excusa, se acusa’.

Sin duda que es más destacable la maniobra política ejecutada por INEGI quien en un intento por desaparecer los pobres, cuando menos de las cifras que presentan en los discursos políticos, modificó las variables que componen la medición de la pobreza.

Como el propio instituto lo manifiesta, las últimas cifras presentadas no son comparables con las obtenidas en ejercicios previos. ¿Por qué? ¿Cómo aplicas un método tan sesgado que no te permite ver la variación real en una cuestión tan importante como es la pobreza? ¿Acaso es  una estrategia para poner en las cifras oficiales, en los discursos y en cada perorata que la gente del país vive mejor? Se pueden maquillar las cifras y barrer la pobreza para abajo de la alfombra en los discursos pero ¿cómo haces para que los ciudadanos (y electores) que salen a la calle se la crean?

Desde luego que esto ha despertado muchas comezones en diferentes sectores de la sociedad, entre estos CONEVAL, que por mencionar una de las tantas diferencias estima que el ingreso tuvo una variación en promedio de 3% mientras que las cifras de INEGI manifiestan un aumento del 33%. Es importante recalcar que este Consejo tiene un contrato con INEGI para utilizar la información en la medición de pobreza del país de acuerdo con la Ley General de Desarrollo Social.

Lo que ocurrió es que las visitas por parte de los encuestadores se incrementaron, junto con ello los datos y por consecuencia se obtiene mayor información. Sin embargo para que hubiese mejorías del tamaño de la expuesta se necesitan una serie de cuestiones que no se ven claras, por ejemplo una mejora evidente y manifiesta en el mercado laboral que propicie un mayor ingreso, una disminución de las brechas estructurales y desde luego aquello que compete a la recaudación fiscal, así como un tipo de cambio estable, mismo que ha estado en boga desde ya hace un buen tiempo.

El riesgo que se vislumbra -cuando menos de bote pronto- es que se va a desconocer con precisión qué pasó con la pobreza en gran parte del sexenio actual debido a que los datos no van a engranar, de ahí el mote de ‘estrategia’.

La carrera política exige poner a tono los discursos pero meterles mano en ese nivel genera desconfianza de manera considerable porque es obligación del instituto garantizar la comparabilidad de las cifras para efectuar una evaluación lo más precisa posible.

En síntesis ¿cuál es el problema? Los cambios no lo son, sino la poca claridad para llevarlos a cabo, la prontitud y la correspondiente planeación.

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