Mickey Cochrane… líder con espolones

AQUELLOS TIEMPOS.-

Escribe: Miguel Angel Genis Guzmán.-

miki

A finales de la década de los veinte y principio de los treinta, no había en todo el béisbol mejor receptor que el fornido Mickey Cochrane, un líder con espolones que llevó a los Atléticos de Fhiladelphia a la serie mundial en 1929, 1930 y 1931. Por esas fechas, su eterno competidor el grandioso Bill Dickey, que era cuatro años menor que él, comenzaba a destacar como excelente mascota y fuerte bateador con los Yankees de Nueva York.

Cochrane, quien nació el 6 de abril de 1903 en Bridgewater, Maryland, fue la chispa de los Atléticos de Connie Mack, quien alguna vez declaró que en sus 51 años como mánager en las Ligas Mayores, nunca tuvo a sus órdenes a otro receptor que superara al recio y combativo jugador a quien sus amigos llamaban cariñosamente “El Negro Mike”, porque su piel no era tan blanca como la de los demás integrantes del equipo.

Para los cronistas deportivos de AQUELLOS TIEMPOS, era difícil definir en qué renglón del béisbol destacaba el cátcher de los Atléticos que estaba catalogado como un maestro con la mascota detrás del plato, además, poseía un potente brazo que respetaban los más veloces y atrevidos corredores contrarios que en más de una ocasión fueron eliminados en su intento por robar una base.

Cochrane, fue un excelente bateador de singular consistencia y poder que lo coloca como el receptor con el mayor porcentaje de bateo de por vida de todos los que están el en Salón  de la Fama de Cooperstown. El conectó 1652 imparables en 5169 veces al plato para dejar su promedio en 320 puntos, que para un cátcher es impresionante y más todavía, cundo entre batazos se contaron 119 cuadrangulares.

Bill Dickey de los Yankees, alcanzó un promedio de 313 puntos, Ernie Lombardi de los Rojos de Cincinnati dejó sus números en 306, Yogi Berra de los Yankees bateó de por vida para 285, el grandioso Roy Campanella de los Dodgers de Brooklyn, se quedó en 276 y más recientemente el explosivo Johnny Bench de los Rojos se estancó en 267 puntos, aunque hay que decir en su favor que es el máximo jonronero de los receptores de todos los tiempos con 389 palos de vuela entera.

Pero lo más sobresaliente en la personalidad de Cochrane fue su espíritu combativo que lo convirtió en líder indiscutible de los Atléticos primero y más tarde de los Tigres de Detroit, a quienes llevó a la serie mundial en 1934 jugando detrás del jom y al siguiente año que, además de tener la responsabilidad de la receptoría, fue el mánager triunfador del clásico de octubre y dejó en el terreno en siete juegos a los aguerridos Tigres.

En su primera serie mundial contra los Cardenales de San Louis en 1929, Cochrane bateó seis imparables en 15 veces al plato para un alto porcentaje de 400 puntos, su más alto en clásicos de otoño y en temporada regular, en esa ocasión los Atléticos derrotaron a los Pájaros Rojos cuatro juegos a uno y sin duda alguna “El Negro Mike” fue la chispa del equipo de Connie Mack.

En 1930, los Atléticos volvieron a vencer a los Cardenales con resultado final de cuatro juegos a dos y al siguiente año, los Pájaros Rojos, que pasaban por una de sus épocas más gloriosas de su Historia, fueron por el desquite y vencieron a los hombres de Mack en siete emocionantes juegos, con Cochrane detrás del plato del equipo de Fhiladelphia en todos los encuentros.Ya como jugador de los Tigres de Detroit en 1934, Michey Cochrane volvió a la serie mundial contra los mismos Cardenales de San Louis que se llevaron el triunfo en una dramática serie de siete partidos.

Al año siguiente, el combativo receptor siguió cubriendo su difícil posición y además se hizo cargo de la dirección de los Tigres a quienes llevó a la serie mundial, para derrotar a los Cachorros de Chicago por cuatro juegos a dos.

“El Negro Mike” se retiró del béisbol en 1937. Fue el prototipo del competidor de su tiempo y un triunfador indiscutible, contagiaba a sus compañeros con su espíritu combativo y es uno de los pocos jugadores que ganara primera y la última serie mundial en que participó, primero con los Atléticos en 1929 y finalmente con los Tigres en 1935 en que además de cubrir la receptoría fue mánager del equipo.

El comité de Selección del Salón de la Fama del Béisbol acordó el ingreso de Michey Cochrane al templo sagrado de los inmortales en 1947. El gran receptor murió el 28 de junio de 1962 en Lake Forest, Illinois, donde vivió sus últimos años disfrutando con sus amigos del recuerdo de sus grandiosas hazañas.

 

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