Peña Nieto y López de Santa Anna, las odiosas comparaciones

El blog de Augusto.-

Escribe: Augusto Peña.-

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Las comparaciones son odiosas dice la conseja popular, pero para evaluar y reformar cualquier asunto de la cosa pública, son necesarias. Por ejemplo: ¿Podemos comparar a Enrique Peña Nieto con Miguel Antonio López de Santa Anna? ¡Jamás!… Veamos el por qué.
Peña Nieto y Nuño han comparado la reforma de educación y la evaluación como algo extraordinario y más valioso que lo hecho por secretarios de Educación del pretérito desde Vasconcelos hasta Muñoz Ledo, y otras luminarias de la educación. Así nosotros comparemos a Peña Nieto solo con un presidente del pasado, con Miguel Antonio López de Santa Anna
Las comparaciones, lo dijimos son odiosas, pero aquí hay que partir del hecho de que Peña Nieto y su chalán Aurelio Nuño se ponen a comparar los beneficios de sus reformas y evaluaciones, como lo máximo, empatadas con lo hecho en cuestión de educación por Vasconcelos y Torres Bodet, y con otros que ignoran como Agustín Yáñez, Puig, Bassols, García Téllez, Vázquez Vela, Bravo Ahuja, Muñoz Ledo y otras luminarias que dirigieron la secretaría de educación. Comparan los bodrios –reforma y evaluación- con lo hecho por los antes mencionados. Por eso es bueno asirse de comparaciones –aunque odiosas- para ponderar el piso en el que andamos. Por lo mismo quiero comparar a Peña Nieto con Miguel Antonio López de Santa Anna.
Empezaré por decir los logros más notables de Peña Nieto. 1.- encubrir a su tío Montiel, el ex gobernador del estado de México en sus enormes raterías. 2.- Enriquecerse –con el dinero de la gente jodida- siguiendo el ejemplo del tío y de toda su familia. 3.- Como gobernador lo más notable fue la masacre que perpetró en Atenco y seguir enriqueciéndose a base del dinero del pueblo. 4.- Como candidato mentir y quedar en el ridículo en la FIL de Guadalajara con una pregunta simple. 5.- Llegar a la presidencia por medio de un fraude electoral avalado por el PAN y el PRI. 6.- Como presidente; lo de La Casa Blanca, lo de Ayotzinapa, lo de Tlatlaya, Apatzingán, Tanhuato y Nochixtlán, por mencionar solo algunos puntos negativos; 7.- Endeudar al país más que todos los presidentes de México, desde Guadalupe Victoria hasta Felipe Calderón; entregar los energéticos nacionales a la oligarquía y al capital trasnacional; 8.- Intentar entregarle la educación oficial gubernamental a los plutócratas mediante una falsa reforma y una evaluación magisterial que no es más que un retroceso laboral, y 9.- Algo que es considerado gravísimo, hacer día a día más dependiente en materia alimentaria a nuestro país, de EEUU. ¡Hay más! Pero aquí le paro.
López de Santa Anna en comparación, tenía muchos defectos, era déspota, borracho, mujeriego, probablemente ladrón, ventajoso y convenenciero, y a su favor tenía que cada vez que había un levantamiento en cualquier parte del país, acudía allí y arreglaba el asunto por medio de las armas, en lo que era experto. Pero no vendió el país como nuestra historia quiere hacer parecer. Supo de las intenciones de EEUU por medio de Joel Roberts Poinsett desde agosto 22 de 1825, mucho antes de la supuesta revolución de los tejanos. López de Santa Anna sabedor que era EEUU y no los colonos el que quería independizar Texas para luego anexarla a la Unión Americana, no reparó en costos personales y emprendió una marcha dificilísima desde México hasta lo que hoy es San Antonio, condado de Bejar. Miles de kilómetros en carreta, a caballo y en veces a pie.
Al frente de miles de soldados mexicanos ganó varias batallas y perdió una en San Jacinto, donde fue sorprendido por el general Sam Houston, militar norteamericano acompañado de “voluntarios” que no eran ni más ni menos que soldados de EEUU y mercenarios a los que se les prometieron tierras a cambio de ir a pelear. Santa Anna no iba por ningún premio o compensación, el hacía su trabajo como presidente de México y comandante supremo de las fuerzas armadas mexicanas, él mató a alzados, a insurgentes contrarios al Estado mexicano, y a colonos anglosajones que habían traicionado la confianza del estado mexicano. Lucho con denuedo y perdió esa batalla que menciono, la guerra se perdió después y quienes entregaron oficialmente Texas, y luego todo lo demás hasta el océano Pacífico fueron sus enemigos políticos, los que inventaron todas las historias imaginables para denostar a López de Santa Anna.
Entonces y a pesar de lo odiosas que son las comparaciones, vale la pena viajar por nuestra historia para analizar y ponderar el porqué de las condiciones que actualmente nos embargan. Estoy de acuerdo, las comparaciones son odiosas pero también necesarias para ver que terreno estamos pisando, que rumbo llevamos y cual debemos seguir según nuestras conveniencias como nación independiente y soberana y no como un ente dependiente de los dictados de Washington, lo que han permitido los últimos seis presidentes, -del 1º de diciembre de 1982 hasta nuestros días- desde, De la Madrid y hasta Peña Nieto. O, ¿usted qué opina, apreciable lector?

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