Pedir perdón no basta

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Enrique Peña. Pedir perdón no basta. (Foto de Proceso).

La Quimera de Pep:

Escribe: José Luis  Cuevas.-

Cuanta efectividad ha demostrado en el marketing político la estrategia basada en el señalamiento de otros candidatos: descalificación y guerra sucia. El debate y la propuesta de ideas hace tiempo que pasaron a un segundo plano en la política nacional. ¿La razón? Seguramente tendríamos un largo listado pero la realidad es que se propone muy poco; es más sencillo destruir que construir.

Este 2016 se llevaron a cabo elecciones en diversos estados de la república recurriendo en muchos casos a esta estrategia, misma que vio seguramente uno de sus puntos más álgidos compartiendo podio con lo visto en las elecciones de 2012 e incluso las de 2006.  Este show de la vergüenza nutre su guion en base a la política clientelista de muchos que ejercen el poder: el que parte y comparte.

Las acusaciones expuestas en estas pasadas campañas tienen un amplio abanico que va desde el enriquecimiento ilícito a la malversación de recursos, y más. Sin embargo comparten un denominador común: la corrupción.

Este fenómeno en México ha sobrepasado los niveles de asombro, lo cual es bastante peligroso, y ha entrado en todo tipo de gremios. Estimar sus costos es bastante complejo debido a la maraña que está tras de sí; el alcance de una decisión de este tipo es bastante prolongado pero es un hecho el golpe directo que tiene sobre el crecimiento económico, la desigualdad, pobreza y el fortalecimiento que brinda a los mercados lúgubres.

La organización ‘México ¿cómo vamos?’ estimó la proporción del costo que tiene la corrupción: 2% del PIB  durante 2014, monetariamente aproximadamente 341 millones de pesos. Sacando entre las conclusiones que los empresarios invierten  en la medida que perciben el comportamiento de la corrupción.

Incluso la Universidad de las Américas de Puebla se encargó de elaborar un índice sobre la impunidad para el pasado año y en el cual nuestro país ocupa el nada honroso segundo lugar, sólo detrás de las Filipinas; medalla de plata.

Un dato más de esta larga lista viene por cortesía del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado quienes calcularon en 1.5 millones de pesos el costo de la corrupción para el año 2012, aunado a la boyante impunidad.

Sin embargo el trasfondo es más importante, la esencia: más allá de todas las cifras lo cierto es que merma el desarrollo económico del país y con el  de los individuos, arrastrando altos costos sociales.

La corrupción no es sólo la vulgar mordida o dejar ‘para los chescos’. Es un asunto multilateral, tiene muchas aristas. Desde los asuntos financieros, políticos, petroleros e incluso inmobiliarios -aunque parezca inverosímil-,  entre otros.

Escandalo tras escándalo, todos maquillados pero quedó de nuevo el manifiesto: la evidencia que pedir perdón no basta, y más aún la falta de respeto a la ciudadanía del país… otra vez.

 

Cantaba el maestro Daniel Santos un tema que viene muy acorde:

“yo tengo ya la casita que tanto te prometí,

Llena de margaritas para ti, para mi…”

Hasta la próxima.

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