Jackie Robinson… Talentoso y valiente

AQUELLOSTIEMPOS.-

Escribe: Miguel Angel Genis Guzmán.-

jackie

Si algún día, los amantes de contar historias verdaderas de hombres ejemplares en el mundo del deporte deciden escribir acerca de los atletas más talentosos y además valientes, sin duda alguna que entre los primeros habrá de figurar el grandioso JACKIE ROBINSON descendiente de esclavos traídos del África, quien nació el 31 de enero de 1919 en el estado sureño de Georgia, Estados Unidos, en una pintoresca comunidad llamada El Cairo, a la que como si quisiera con su nombre, recordar a sus nativos, el origen de sus ancestros y la obligación de luchar por la superación de su raza.

El último lustro de la década de los 40s, los magnates beisboleros pensaron seriamente en la posibilidad de abrir las puertas de las Ligas Mayores a los astros de la ligas negras que, sin duda alguna, estaban a la altura y en muchos casos eran superiores a los estrellas de piel blanca como lo demostraron más de una vez en juego de exhibición el grandioso bateador Joshua Gibson, el supe lanzador Satchel Paige y el portentoso James Bell, entre otros, que bien merecían estar en la Gran Carpa.

Pero el béisbol es un negocio y los propietarios de los equipos tuvieron que buscar a un hombre especial que garantizara el éxito en lo que parecía descabellada empresa, pues la sombra de la discriminación racial no era ajena al Rey de los Deportes. Fue entonces cuando surgió el nombre de Jackie Robinson, un fornido paracorto que brillaba con “Los Monarcas” equipo de las ligas negras y que traía tras de sí la fama de haber sido un magnífico atleta en la Universidad de Los Ángeles, California, donde destacó en disciplinas de campo, especialmente en salto, fue excelente jugador de baloncesto, estrella de futbol y grandioso beisbolista.

Después de enviar a sus más experimentados observadores, la directiva de los Dodgers de Brooklyn  contrató al magnífico jugador de piel obscura que cumplía con todos requisitos y lo enviaron a su sucursal de Montreal. Robinson debutó con los Royals en Triple “A” el 14 de abril de 1946 ante más de 35, mil fanáticos que acudieron al Roosevelt Stadium de Jersey City que llenaron el parque ese día, más que nada para molestar al jugador de piel obscura que desafiando a la aristocracia americana se atrevía a competir junto con los astros de piel blanca. Pero ¿Pero por qué afirmamos que Robinson fue talentoso y valiente? Estas son las razones.

Jugó diez años en las Ligas Mayores, todos ellos con los Dodgers de Brooklyn suburbio de Nueva York. Fue el símbolo y bujía de los “Esquivadores” que alcanzaron seis campeonatos y una serie mundial sobre los orgullosos Yankees durante la década del grandioso jugador de color que abrió las puertas a sus hermanos de raza no solo para mostrar su grandeza deportiva, sino también para alcanzar los contratos millonarios que en la actualidad cobran los superastros negros.

Excitante competidor, Jackie fue el novato del año en 1947 por su brillante fildeo, su electrizante forma de correr en las bases, su fuerte brazo y su poderoso bateo que vino a dar poder a la alineación de Los dodgers para llevarse el campeonato de la Liga Nacional esa temporada.

Además, ese año Robinson cubrió el primer cojín de los esquivadores y alcanzó promedio de 297, magnífico para un novato, conectó 175 imparables, entre ellos 12 cuadrangulares, anotó 125 carreras y empujó al plato a 48 compañeros. Ello le valió sin discusión ser nombrado por los cronistas. El Novato del Año de la Liga Nacional. Ese año, los Dodgers perdieron la serie mundial frente a los Yankees de Nueva York, pero para Robinson fue inolvidable.

Fue el primer jugador de color en jugar en Ligas Mayores, el primer novato del año que no era de piel blanca y el primer negro en jugar en serie mundial, todo ello en 1947 apenas un año antes, ni siquiera soñaban los de su raza que estaban en el umbral de una nueva era en el deporte de los bates y la pelotas, sin él, don Newcombe no tendría en su casa el primer trofeo, Cy Young para un negro: ni Willie Mays habría alcanzado los fabulosos números en bateo y fildeo que dejó en la Gran Carpa y menos Hank Aarón habría destrozado el record de 714 cuadrangulares del legendario Babe Ruth, entre otras muchas hazañas, que desde entonces han escrito los jugadores de color.

Dos años después, Robinson ya con mayor confianza y seguridad, fue campeón bateador del circuito con 342 puntos, empujó 124 carreas al plato, conectó más de 200 imparables, 16 de ellos fueron cuadrangulares y se estafó 30 colchonetas.

Mostró su grandeza totalmente y se le entregó el trofeo del Jugador Más Valioso. Los Dodgers fueron a la serie mundial nuevamente, aunque otras vez volvieron a caer ante los Yankees.

En 1952, 53, 55 y 56 Robinson siguió siendo el pilar de los Dodgers para ganar el campeonato de su liga y llegar a la serie mundial. En 1955, desquitaron todas las afrentas que les infligieron los “Los Mulos de Manhattan” al derrotarlos en siete dramáticos juegos que paralizaron la vida de los neoyorkinos durante 10 días. Quien esto escribe tuvo la fortuna de presenciar este clásico de otoño inolvidable.

Durante sus diez años con Los Dodgers. Robinson alcanzó un promedio global de por vida de 311 puntos, conectó 137 palos de vuelta entera y estableció varias marcas de fildeo para una segunda base. CON ELLO MOSTRO SU TALENTO.

Su valentía, la mostró al tener que soportar, no obstante su natural espíritu de competencia, y sus reconocidas agallas en las Ligas Negras, todos los insultos y desprecios de que fue objeto de parte de los fanáticos. En su propio equipo y en su propio parque fue agredido de palabra y hechos por aficionados que no podían aceptar la idea de que un pelotero de piel obscura sobresaliera más que los astros de tez blanca, que hasta entonces eran los favoritos.

¡Apestoso Negro! ¡Hijo de Esclavos! ¡Campesino Inculto! Fueron apenas unos de los más leves insultos de sus agresores. En una ocasión, cuando se presentó a batear, le soltaron un gato negro al terreno y Robinson respondió a la burla con un tremendo batazo que cayó en las gradas del jardín izquierdo. Nunca se intimidó todo lo contrario, parecía que las ofensas lo impulsaban más y nunca defraudó a sus hermanos  de origen africano.

No estoy seguro, pero pienso que en la actualidad los grandes beisbolistas negros, que cobran sumas estratosféricas de dólares y que reciben toda clase de honores, algunas veces visitan la tumba del grandioso JACKIE ROBINSON para darle las gracias por haber roto la oprobiosa barrera que impedía a los negros  jugar en las Ligas Mayores.

Robinson murió víctima de la diabetes, el 24 de octubre de 1972 en Stanford, ciudad portuaria del Estado de Connecticut, 10 años después de haber ingresado con todos los honores l Salón de la Fama de Cooperstown.

 

 

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