El hermano mayor te vigila

hermano

Noticias de la Aldea.-

Escribe: Fidencio Treviño Maldonado.-

Hace décadas leí “1984”, padrísima novela de G. Orwell, alusión a los ojos vigilantes de todos los movimientos, de todos los habitantes del mundo, siempre con la frase: “El gran hermano nos observa”. Y repitiendo hasta el cansancio los aforismos “La guerra es paz”, “La libertad es esclavitud” y “La ignorancia es fuerza”.
George Orwell en esta novela, como en todas sus obras, crea una ciencia ficción que para muchos estaba lejana, ficción ahora rebasada por la realidad, incluyendo el año del título “1984” pero hace tiempo esa sentencia al menos a los mexicanos nos alcanzó y hasta parece que nos rebasó y sobre todo basados en los tres rasgos que estamos viviendo, la guerra inútil de nuestra misma sangre, la libertad condicionada por una democracia simulada y la ignorancia que ronda en todos los aspectos a pesar de nuestra modernidad copiada y en el peor de los casos comprada, siempre a destiempo.
Es común que sean otros lejanos horizontes los que nos indiquen, qué, cómo, cuándo y dónde hacer o no, esto, aquello, etc., como si nuestro destino testamentario estuviera siempre dispuesto a aceptar las formas y tiempos que nos dictan otros países.
Los sueños de los hombres, para muchos pensadores pertenecen a Dios, sueños de un hombre insignificante que siempre estará insatisfecho hasta de su sombra en donde, y como buen mexicano, no dispone de documentos, sólo de sus recuerdos y su memoria, ciego de culpas y cargando un despiadado destino y la eterna duda de la incertidumbre de ser lo que pretende ser o sólo vivir en este surrealista país tan lleno de utopías y paradojas en donde siempre por una u otra forma estamos vigilados de todos nuestros actos.
Ahora con la autovigilancia egocentrista, impuesta, irrespetuosa, irrelevante y virtual que dan las redes en donde las noticias, son simples renglones de notas, porque los mexicanos vivimos en el tiempo y no en la actualidad y menos en la eternidad del instante, siempre manejados por el ojo luminoso, que los hogares lo tienen hasta en la cocina, en el dormitorio o su sala, el “Hermano que todo lo sabe”, al que le creemos al pie, una conjura que arropa ideas, cuestiona la mente y nos indica que el conductismo es el mejor camino para la felicidad, parodiando “El Mundo feliz” de A. Huxley.
El Hermano Mayor nos observa, vigila, cuida, regaña y castiga, un ojo al mando de una caterva de pillos que dan lecciones de moral al pueblo, personas que en silencio castigan más que el espejo a una mujer desvelada, sin maquillaje y despertada a las 8 de la mañana.
Este es el México que nadie quiere y que pocos queremos cambiar, en su mayoría exigir que los demás cambien o que sean otros los que lo cambien, el Hermano mayor y malo, que nos observa con el terror retrospectivo de los engaños diarios, de las iniquidades, inquietudes y las desconfianzas perpetuas y lo peor, adaptadas al medio, en donde no valen las plegarias, rezos o alabanzas para hacer cambiar al “gobierno mayor que nos observa” desde la religión, la política, lo social, la educación, los alimentos, la economía, y hasta los deportes, ojo este, capaz de ver todo y brindar distracciones conductistas, casi siempre ligadas al sentimiento de un pueblo religioso, compuesto de tragedias, mitos y propaganda tramatoria por alguien que muere y de tanto repetir su muerte “El hermano que nos observa ” lo convierten en ídolo, manejando a su antojo al pueblo generoso con sus impuestos, domesticado y entretenido con el juego de hacernos creer que estamos viviendo en el país de las maravillas y entre corrupciones y decadencias pendencieras, estamos a un centímetro de estar en el valle dantesco, rebasando los 7 pecados.
1984 es una novela que predijo la vigilancia de un “Hermano” vivo y siempre despierto al que nosotros mismos le regalamos nuestra identidad y del que al menos en esta época es ya no una red “net”, sino una pegajosa telaraña, que no nos mata, sólo nos atrapa sin salida alguna y, según se ve así acorralados, parece que nos gusta esta prisión siempre vigilada.
Sugerencias y comentarios; kinotre@hotmail.com

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