PISO PAREJO

Baile y Cochino.-

Por: Horacio Cárdenas

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***De los primeros en sentirse muy por encima del partido, están Armando Guadiana, quien mucho de lo que tiene como riqueza personal lo construyó a la sombra del poder priísta, y Noé Garza Flores, quien vergüenza debería tener, pues él fungió como presidente del Comité Directivo Estatal.-

Como en ningún otro partido político, la relación entre la base de militantes, los hombres y mujeres con posibilidades de hacerse de una posición de poder, que no es lo mismo que lo otro, y el conjunto de la superestructura partidista, es puesta tan a prueba en cada como en el Partido Revolucionario Institucional. Ese mismo que presume de décadas de solidez monolítica, de disciplina por encima de todas las cosas, de obediencia poco menos que monacal, cada vez que hay que elegir un candidato a un determinado puesto de elección popular, se estira, se estresa y a veces hasta se fractura.

Y es que el PRI es muchas cosas para muchas personas, como decíamos, para la base militante es una entidad que forma parte de la mismísima existencia de los individuos, que no se conciben a sí mismos como otra cosa que priístas. No importa a quien postule el partido, conocido, desconocido, simpático, hígado encebollado, inteligente o atarantado, pagador de promesas o político de los que solo exprimen el voto y a la gente la usan para hacer presión, ellos están con el partido. Desde niños han ido de acarreados a donde sea necesario que el partido tenga que demostrar su fuerza, son los de torta y refresco, de los de gorra y camiseta que no necesitan saber más que tienen que tachar la bolita con los tres colores de la bandera.

Otro cuento son los que están en el partido por lo que al partido puedan sacarle, concretamente una postulación. Estos son veletas que se sienten por supuesto más que la estructura, más que la ideología y muy por sobre los militantes a los que no ven más que como una alcancía de sufragios, cochinito que hay que romper periódicamente en carreras que siempre han de ser ascendentes. Esta clase de gente, en nuestra muy modesta opinión, ni siquiera debería ser aceptada ni formar parte del partido, al que solo utilizan para sus fines, a veces aportando algo, y no pocas ocasiones dejando deudas, no solo pecuniarias, las más comunes, sino también morales, éticas, y hasta del sentido humano de la política y de la relación entre ciudadanos que en teoría comparten los mismos principios y valores.

Ya para que en el partido hayan tenido que inventar el concepto, la estrategia, es más el programa de lo que genéricamente se conoce como la “operación cicatriz”, es porque se ha convertido en una realidad cotidiana que aquellos políticos que no salen seleccionados con una candidatura, se pongan sus moños, amenacen con convertirse en el proverbial chivo en cristalería, y hasta cumplan con irse a otro partido donde “si valoren sus méritos”. De ese tamaño es el juego de los egos en el Revolucionario Institucional. Y es precisamente en la sucursal Coahuila, en previsión de la selección de candidato a gobernador del estado, posición que hay que renovar conforme al calendario, el próximo año.

De los primeros en sentirse muy por encima del partido, están Armando Guadiana, quien mucho de lo que tiene como riqueza personal lo construyó a la sombra del poder priísta, y Noé Garza Flores, quien vergüenza debería tener, pues él fungió como presidente del Comité Directivo Estatal, desde donde le tocó precisamente a él contener los ánimos de uno que otro acelerado, y desde donde se benefició como solo los jerarcas pueden hacerlo. Fuera de calendario, porque estaba fuera de calendario, salió con que quería ser gobernador, obvio, lo enfriaron como solo ellos suelen hacerlo, pues eso bastó para que renunciara o lo renunciaran a una suculenta posición en el gabinete estatal y a la, llamémosle pertenencia, porque militancia, es un término que no merece le sea aplicado. Pero no son ni remotamente los únicos.

Dice el manual de reglas no escritas del sistema político mexicano, que él que respira, aspira, ¿y quién no quisiera ser gobernador del Estado de Coahuila, a pesar de todos los problemas que este puesto tiene que afrontar en lo económico?, una versión más rupestre de lo mismo es que si uno lanza una piedra, seguro le pega a uno que se siente candidato y siguiente titular del ejecutivo, eso para dar idea de lo difícil que se ha venido poniendo el proceso de selección del candidato a un determinado puesto en un momento histórico, político, social y económico específico, ah porque nunca es buen momento para equivocarse, y hasta en el PRI se han dado cuenta que cada vez lo es menos.

Hubo una época gloriosa en la que se hablaba de “candidato natural”, concepto que no necesita mayor explicación, era el político tan poderoso, que nadie se atrevía a hacerle sombre y llegaba de caballito primero a la nominación y luego al puesto, esto facilitaba mucho las cosas. Pero esto del candidato natural ha quedado en el pasado, hoy para Coahuila son muchos los tiradores, y tiradores con posibilidades, situación que complica el proceso como pocas veces se había visto antes.

Están los que tienen fuerza local, están los que tienen el apoyo del Comité Ejecutivo Nacional, están a los que se les deben favores por el trabajo hecho en el congreso, en el senado o en la cámara de diputados, están los que dicen controlar un sector, están los que ven bien en Los Pinos, están los que se imaginan que tienen todo lo anterior, más una hoja irreprochable en el priísmo, que en cualquier otro lado no sería nada recomendable, incluso los que no habían asomado la cabeza en sexenios, de repente salen con que están vivitos y aspirando, así, no se puede, o sí se puede, se tiene que poder, pero no es nada fácil.

Lo que más duele en el partido es que anden propagando con que el piso no está parejo para todos los candidatos, y esto lo dicen quienes están trepados en una escalera, como que no es la estrategia más adecuada en los tiempos que corren, la candidatura no la van a dar por lástima, sino por fuerza, así que hoy como nunca, quien sea candidato será el que se quede quieto para salir en la foto, y el que no chille aunque lo estén desplumando.

 

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