Con “licencia para morder”, nueva tontería de los diputados

Espejo Cóncavo

Escribe: Roberto Adrián Morales.-

*** Dueños de perros bravos deberán contar con tenencia para… ¿?

perros

No, es por demás. Estos diputados que tenemos, empezando por el que los dirige, José María Fraustro Siller deberían recorrer escuelas, hospitales, calles, barrios, cárceles, para darse cuenta qué es lo que la ciudadanía requiere en materia legislativa y no estar aprobando un cúmulo de tonterías que a nadie le importan y que, además, violan la autonomía de los ayuntamientos porque en muchas de las “acciones legislativas” rebasan los terrenos que competen tan solo a las autoridades municipales.

Estos diputados de Coahuila de veras que dan risa. Ahora decidieron modificar la Ley de Protección y Trato Digno de Animales, para regular la pertenencia de perros potencialmente peligrosos. Sin embargo, jamás dijeron cuáles son esos canes que pueden poner en riesgo la integridad de las personas. Deberían ser todos, porque, desde que tengo memoria, los perros callejeros siempre nos echaban en huida, teniendo o no dueño y voz de mando. Y eso sigue sucediendo.

¿Perros potencialmente peligrosos? Todos los perros son potencialmente peligrosos, y a nadie le queda duda de ello. Lo mismo muerde el perro que custodia la carnicería, que el que vigila el taller mecánico, o la vivienda popular o la residencia suntuosa. ¿Por qué? Porque, señores diputados, los perros no dejan de ser perros.

Ah, pero a Javier de Jesús Rodríguez, que viste la camiseta del Verde Ecologista, a falta de quehaceres importantes dignos de tan honrosos cargos, conferidos por el pueblo, se le ocurrió la puntada de reglamentar la “tenencia perruna” y, esa puntada fue aprobada en pleno por los diputados que dirige, al son de los pesos que caen en los bolsillos, José María Fraustro Siller.

Así que ahora amanecimos con la “noticia extraordinaria”, digna de Para Ripley, de que el que quiera ser dueño de un perro que muerde tendrá que acudir al municipio donde vive para que pague un impuesto y le den una plaquita con un letrero que diga “perro mordelón”.

Lo que no dijeron los encargados de emitir leyes en Coahuila, cuáles son las razas peligrosas y cuáles no, al darse cuenta que existía esa laguna en la iniciativa del Verde, dejaron pendiente el tema en lo que revisan, de acuerdo a las estadísticas mordelonas, cuáles razas de perro son las que más muerden.

Después de aprobar tan importantes reformas, los legisladores del PAN, PRI, Unidad Democrática de Coahuila, Social Demócrata y Primero Coahuila disfrutaron de una suculenta comida que les llevan hasta sus curules, cortesía del Presidente de la Junta de Gobierno, pero ya hablaremos de eso en mejor ocasión porque es tema extenso el de la compra de alimentos a determinado establecimiento y la facturación millonaria por ese concepto.

El dictamen al que nos referimos reformó tres artículos de la susodicha ley de protección animal: el 4, el 14 y el 22. Al primero de los señalados se le agregó la frase lapidaria, dura, acusatoria, de “animal potencialmente peligroso”. O lo que es lo mismo animal que enseña los colmillos y gruñe al tiempo que te mira con ojos extraviados.

Mientras que el artículo 14 se adiciona para que los municipios cobren impuestos a aquellos que tengan perros peligrosos. Así los ayuntamientos tendrán entre sus atribuciones otorgar licencias administrativas o tenencias para perro que no ladren y sí muerdan.

Mientras que en el artículo 22 aparece lo único rescatable de estas reformas y que hace recaer sobre los propietarios de “animales peligrosos” los daños físicos que pudieran ocasionar a cualquier persona. Así, los propietarios de perros bravos serán responsables de su cuidado y acciones que cometan.

Los diputados hicieron “una investigación” sin ir al fondo del asunto, sobre la cantidad de casos de humanos mordidos por perros, al menos aquellos que fueron más graves y que se reportaron a las autoridades. En 2015 fueron atacadas nueve personas diariamente. ¿por quién? Por perros bravos, algunos adiestrados para ello, otros… simplemente por perros.

Pero no pudieron ir más atrás para darse cuenta de que la mitad de la población tiene marcas de mordeduras de estos animales y que siempre ha habido perros bravos y perros menos bravos e inclusive, perros mansos.

En mi vida he visto perros Pitbull obedientes y obesos, aunque también he visto canes de esta raza que son sanguinarios pero no porque así lo sean en realidad, sus dueños se han encargado de darles de comer carne cruda, de echarlos a pelear con perros indefensos a los que arrancan la vida de una tarascada. Son animales entrenados expresamente para matar mientras el sonriente amo logra ganancias con el crimen perruno.

Si en verdad quieren legislar, señores diputados, no culpen a los animales y los acusen y señalen como peligrosos. Aprueben una ley en donde se expliquen las condenas a que se harán acreedores quienes alimenten la agresividad en sus perros. Que si el animal violento, obligado por las razones económicas del amo, mordió a un niño, pues que se le aplique la Ley del Talión. Que agarren al individuo responsable y lo encierren con un montón de perros bravos, aunque no sean pitbull, hasta que le arranquen por lo menos una oreja.

Esa si sería una buena reforma. Es necesario controlar a los dueños de los perros, no a los perros de los dueños. Obligarlos a que sus animales sean “sociables” y acepten a cuanta persona vean, aunque con ello, claro está, se perderá uno de los objetivos por los que la gente tiene una mascota: cuidar la seguridad de la casa ante tanto pillo que anda suelto por las calles.

Pero también hay perros callejeros que muerden y más cuando alguien circula en bicicleta. ¿De sus mordeduras, a quién hay que culpar? ¡Pues al barrio! Porque son las caritativas gentes las que les dan alimentos y agua y estos canes se convierten en la seguridad de la cuadra donde son atendidos. Pero, ¿qué van a saber de esto esos señores diputados que solo cuando anduvieron en campaña caminaron unas cuantas calles mientras los “solo vino” les enseñaban los colmillos?

Que tristeza da, saber las capacidades de nuestros legisladores que entregan estadísticas de mordeduras de perro registradas de enero a julio, y que son mil 260, agregué dos a lo que ellos dijeron  por aquello de nuevos seres humanos atacados por las despiadadas fieras, y no saben ni siquiera cuales fueron las razas que más agredieron a la gente, porque las investigaciones legislativas son tan malas que no pueden ser estadísticas ni mucho menos resultados de investigación científica, bueno, eso no lo van a entender los borregos de Chema Fraustro que para lo único que sirven es para revisar este tipo de cosas absurdas, levantar el dedo, cobrar viáticos y su quincena.

Volviendo a lo mismo, si bien es cierto, los perros pitbull, repito: enseñados por sus amos a agredir, han dado muerte a varias personas, las últimas dos niños, uno de Monclova y otro de Torreón, no es ésta la única especie que sabe morder.

Es por eso que, estos señores legisladores antes de proponer reformas deberían aplicarse en el tema en el que desean apoyar a la sociedad y no nada más sobresalir por la ocurrencia o la puntada.

Es necesario hacer énfasis que todo aquel que convierta a su perro en un arma mortal sea juzgado, encarcelado y obligado a pagar los daños físicos, psicológicos y morales que ocasione a sus víctimas. Esa sí sería reforma.

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