CASI EL PARAÍSO SALTILLERO

***Se sorprendería de saber todos los que están bajo sospecha, todos los que creyéndose a salvo, están bajo observación de la PGR.-

Baile y Cochino.-

Por Horacio Cárdenas.-

juan

Juan Manuel “Mono” Muñoz.

Casi el paraíso se llama una novela de Luis Espota, que fue muy famosa en su tiempo, más que como obra literaria, como trabajo periodístico dedicado a retratar algunas de las más folclóricas costumbres de las clases pudientes en nuestro país, que por más plata que hayan logrado amasar por las buenas o por la cultura de la corrupción, esa contra cualquier intentona de presidente para arriba y de presidente para abajo, sirve para una pura y dos con sal.

El argumento de la novela de Spota es casi increíble… un engatusador, eso sí carita y bien plantado, se hace pasar por un noble italiano, muy rico, y envuelve a toda la clase política y a los dueños del dinero buscando salir definitivamente de pobre matrimoniándose con una heredera, la que le ofrecía más dividendos y menos complicaciones. Si la encuentra por allí en alguna librería de viejo, se la recomendamos ampliamente. Pero a lo que veníamos, Luis Spota lo que hizo fue retratar esa maldición del mexicano en general, quien nunca está conforme con lo que tiene y siempre está mirando más allá de las fronteras para que vengan a sacarlo del miserable aburrimiento que siente que es su vida. ¿En qué caso habrá estado pensando el autor a la hora de escribir una novela con la que se ha de haber divertido horrores?, habría que echarse un clavado a las columnas de El duque de Otranto, tarea que confesamos es superior a nuestra capacidad de soportar tanta pomadosa pretensión de los trescientos y algunos más… esos que en la actualidad pululan en las revistas Hola, Caras y otras por el estilito.

Pero ahora que en Saltillo se revela el caso de “El Ingeniero”, “El Mono” Juan Manuel Muñoz Luévano, vemos que el argumento de Spota nada tiene de nuevo, y peor aún, que por no leer, por no pensar, por sus traumas de infancia, por su complejo de inferioridad, por malinchismo, o por una combinación de todas las anteriores, algunos integrantes de “las mejores familias” se dejan envolver, terminando ellos a salto de mata hasta que la justicia logra echarles el guante o caen antes “abatidos” por la fusilería de los infantes de Marina, y sus apellidos arrastrados por los pasillos de los tribunales y como tema de una que otra suculenta nota roja de la sección policiaca de los periódicos.

Podríamos formular la hipótesis de que el caso se da cuando menos una vez cada generación… pero la realidad nos diría que pasa cada año, varias veces, con matices distintos uno de otro, que solo sirven para dar color a la temática. ¿Cuándo fue?, por allá en 1993 o 1994 que Saltillo y la región se convirtió en teatro de operaciones de Juan Chapa Garza, pretendido hombre de negocios que se vendió como el gran empresario, que se hizo socio de algunos de los más prominentes políticos y potentados de la ciudad… que luego resultó que no hallaban donde meter la cabeza cuando se destapó la cloaca de que era narcotraficante… y que sus prósperos negocios en los que los había invitado a participar, eran fachadas para el lavado de dinero del narco.

Desde el decomiso del avión de RGC, el cual fue asegurado por la Procuraduría General de la República porque en él viajaba cuando lo detuvieron en La Paz Baja California antes de deportarlo a los Estados Unidos, hasta las transas en las que pretendieron incurrir algunos vivales locales, que viéndolo en desgracia, creyeron que todo era para el ganador… y tómale que al rato vino por lo suyo, y ya sin la careta de respetable negociante, sino como gánster, que sustazos se llevaron, úlceras, diabetes, infartos, todos atribuibles a querer sacar ventaja del árbol caído, eso y algunas vidas acortadas.

Si lo más jocoso del caso es que a su salón de fiestas Candilejas, Narcolejas le decía la raza burlona, fue a dar todo el mundo cuando menos una vez, hasta Carlos Salinas de Gortari cuando era candidato a presidente, allí fue a convivir con la clase política comarcana y uno que otro delincuente, bueno varios. ¿Cuántos apellidos famosos estarán en esos gordos expedientes penales?, las revistas de millonetas no juntan a tantos en sus ediciones de un año.

Si la gente tuviera memoria, recordarían lo que pasó con Juan Chapa, ¿pero qué tan diferente fue esto de lo de Javier Villarreal?, este tamaulipeco vino con una mano atrás y otra adelante para enseñarles calidad a los burócratas, su carrera fue más que meteórica y su fortuna detonó exponencialmente pues según esto, les iba a enseñar a los altos funcionarios del sexenio pasado como multiplicar los billetes sin que el boquete se notara en los balances de las cuentas públicas. Le creyeron… y se embarraron hasta los tuétanos, y si no han ido a dar con sus huesos a la cárcel es porque el dinero puede muchas cosas. A Javier nada más faltó que lo hicieran hijo putativo favorito de Coahuila, y más de una docena de muchachas casaderas suspiraron porque les hiciera piojito.

Lo del Mono Ingeniero no es demasiado diferente de los casos mencionados. ¿Qué les prometió a los políticos, notarios, abogados y empresarios con los que se asoció?, que el dinero que atravesaban iba a crecer como espuma, que les devolvería 3 por uno o 5 por uno que pusieran, vaya usted a saber, ni siquiera cuando se enteraron que, por ejemplo, la gasolina que traía en pipas necesariamente tenía que ser robada, ni así entraron en sospecha, pues en lo local a este otro tamaulipeco le dieron el máximo reconocimiento de “buen pelao”. ¿Pues qué les pasa a los saltilleros que, pese a todas sus desconfianzas para cuidar sus quintos, caen redondos ante la marrullería de un mono bien trajeado?, entre tanto otra camada de apellidos que son arrastrados por el lodo de los tribunales, y de los federales para que la mancha sea más difícil de lavar, si es que algún día. Se sorprendería de saber todos los que están bajo sospecha, todos los que creyéndose a salvo, están bajo observación de la PGR que está dándoles cuerda en espera que se ahorquen solos, espere a que a sus cuidados cuerpos les ponga encima la mano un marino antes de hacerles manita de puerco antes de ir a encerrarlos donde perderán hasta el recuerdo de la decencia que nunca tuvieron.

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