Los burdeles representan fuentes de empleo: “coco” Dávila

Parras, la poderosa estupidez

Miscelánea Política.-

Escribe Alfredo Reyes Ramos.-

coco

Dice don José Luis Romero Apis que la estupidez es poderosa por la sencilla razón de que puede dañar a muchos. Y en efecto, un estúpido en el poder puede ser causa de más estragos que un enemigo inteligente y, por eso mismo, nunca debemos subestimar la actuación de los necios, más aún cuando llegan al gobierno electos por una mayoría inconsciente, porque siempre estaremos expuestos a los riesgos de su pendejez.
José Luis Romero Apis es un abogado, político, periodista y catedrático, un Tocqueville mexicano. Su último libro, “El jefe de la banda”, es un prontuario de la ciencia política que nos ayuda a comprender la difícil realidad en que vivimos los mexicanos.
Que una mayoría inconsciente elija a un mal gobernante lo tenemos presente en el caso de Vicente Fox, asimismo, con Javier Duarte en Veracruz o en el de Cuauhtémoc Blanco en Cuernavaca. En Coahuila tenemos el caso específico de la elección de un auténtico neófito político para alcalde de Parras, Jorge Dávila Peña, alias el “Coco”, un apodo muy festejado por los viciosos que lo acompañan en el poder.
Y no sólo hay estupidez al elegir a un mal gobernante, también hay degradación de los electores por escoger a un personaje inferior; hay perversión en la mayoría que da preferencia a lo que vale menos en contra de lo que vale más, lo dice con toda razón Romero Apis.
Y las consecuencias de que un pendejo llegue al poder las pagamos todos, los estúpidos que lo eligieron y también los pendejos que lo aguantamos. Y la evidencia está ahí para mirarla: El sexenio perdido de Fox; el desastre de Duarte en Veracruz; la inutilidad del “Cuau” en Cuernavaca y el desgarriate del “Coco” Dávila en Parras.
Y es precisamente en Parras donde podemos comprender mejor algunos conceptos de la teoría del poder expuesta por Romero Apis.
Para empezar, hay que señalar que en Parras vivimos el estado perfecto de la nulidad política, donde un adulto chiquito, Jorge Dávila Peña, se conduce con la mente de un niño que no reconoce frontera alguna entre lo imaginario, como Batman y Santoclós, y lo real, que son las consecuencias desastrosas de su mal gobierno.
Y es que el desastre del “Coco” se debe a tres razones principales; a su impotencia, a su ignorancia y a su indolencia política. La impotencia de Dávila Peña deriva de su propia debilidad, porque no tiene capacidad y carece de liderazgo.
La ignorancia proviene de su falta de oficio político, de pericia, de aptitud y porque no está consciente de su encargo constitucional. Asimismo, su indolencia deriva de las pocas ganas, de su nulo esfuerzo, de su manifiesta inclinación por el vicio y porque se deja mangonear por su alter ego, un lenón apodado el “Caballo”, con quien comparte el poder municipal.
Cabe mencionar que recientemente, un grupo de familias indignadas le fueron a reclamar el que haya convertido el centro histórico en una zona de tolerancia; el alcalde argumentó que los burdeles representaban fuentes de empleo.
Y debido a esa poderosa estupidez es que hoy en Parras tenemos un desastre, con un centro histórico donde imperan el vicio y la prostitución, la suciedad y la basura, donde apasta a grasa, a orines y a excremento, signos inequívocos del desahucio, la miseria y la degradación. Y de verdad que es una vergüenza que los parrenses, como niños chiquitos, le sigamos teniendo miedo al Coco.
Prostitución
masculina
en Parras.
En este pueblo mágico prolifera una tendencia nunca vista antes del cacicazgo de Evaristo Madero Marcos, una inercia nociva para un pueblo que fue conservador a ultranza donde ahora, que gobierna el Partido Verde Ecologista, tenemos que ver en pleno centro de la ciudad antros donde se ejerce la prostitución femenina y masculina. Y no es que seamos moralistas y nos asuste la profesión más antigua del mundo, la que se ejerce desde la antigüedad bíblica, recordemos que el rey Salomón ya la menciona en sus Proverbios (Prov. 23:27), escritos un milenio antes de Cristo; un asunto que nos debe preocupar porque: si en tres mil años de historia ninguna cultura ha podido erradicar la prostitución femenina, imagine usted ¿en cuánto tiempo se resolverá el problema de la prostitución de los hombres que, vestidos de mujer, se ofertan en los burdeles del centro histórico de Parras?
En verdad no queremos suponer que otros tantos miles de años. ¿No será tiempo de sacar esos prostíbulos hacia una zona de tolerancia fuera de la ciudad? Y que conste que hay un Alcalde –no decimos cual– que frecuenta el lupanar “La Parrita”, y no sólo para libar, sino también para bailar con esos galopines del talón. ¡Y de “cachetito”!
Plaga de pensionados en Parras. El auditor superior en Coahuila, José Armando Plata Sandoval, ha revelado que 21 municipios de nuestra entidad están al borde de la quiebra, y no dudamos que Parras de la Fuente sea uno de ellos. Y es que la rapiña sobre el erario ha sido incontenible y será imposible seguir manteniendo a decenas de pensionados que cobran una mensualidad en el municipio que Evaristo Madero les otorgó por mero capricho, por simple parentesco o por ser compañeros de parranda. Grave que el presupuesto de Parras sea devorado por esas sabandijas. ¿Habrá quien frene este abuso?
¡Insólito! La “Roqueseñal” para Roque. El domingo pasado vimos a miles de católicos mani-festarse en las principales ciuda-des de este País contra los matri-monios igualitarios. Ciertamente están en su derecho pero no así los obispos que anduvieron en las calles azuzando a los creyentes, predicando odio y homofobia, asimismo, violando las leyes del Estado laico, ostentándose de una manera muy hipócrita en contra de los gays, cuando es sabido que muchos sacerdotes son homosexuales, porque nadie puede refutar el hecho de que existen curas de todos sabores y colores: de casino, de guerrilla, de inquisición, de barandilla, de ciencia y sapiencia, de horca y cuchillo, de moral intachable y de escándalo execrable como los curas pederastas. Por eso mismo, la Secretaría de Gobernación debe impedir que salgan a las calles a tratar de imponer el dogma de su confesión, pero ya vimos cómo es que don Roque Villanueva, subsecretario de Asuntos Religiosos, le hace al tío Lolo aunque esos prelados, en plena vía pública, se levanten la sotana y le hagan la “Roqueseñal” al mismísimo funcionario que la inventó, mientras el subsecretario hace como que la Virgen le habla. Muy errados andan los que creen que don Roque puede venir a gobernar Coahuila.

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